¿Es realmente necesario generar evidencias en Salud Comunitaria?

La búsqueda de la evidencia es una preocupación constante en la ciencia. Pero ¿Es necesaria para la Salud Comunitaria?

¿Para qué es útil generar evidencias? ¿Nos sirve la evidencia en Salud Comunitaria?

13 comentarios sobre “¿Es realmente necesario generar evidencias en Salud Comunitaria?

  1. Sí, sin obsesionarnos.
    Como refleja el documento semfyc n°38 Orientación Comunitaria: hacer y no hacer en atención primaria, https://e-documentossemfyc.es/orientacion-comunitaria-hacer-y-no-hacer-en-atencion-primaria/, “No hay que dejar de probar intervenciones porque no haya suficiente investigación, ni sobreinvestigar lo que ya está investigado”.
    Cuento con que la evidencia que se genera en un contexto será dudosamente extrapolable a otros sin más. No por ello dejaremos de intentar generar evidencia, pues sirve para guiarnos, darnos pistas y permitir avanzar en fomentar la orientación comunitaria del sistema, entre otras.
    ¿cómo buscar evidencia antes de realizar una intervención? ¿Conocéis alguna herramienta útil en este campo? Blanca Botello expuso alguna en una reunión de la Alianza de salud comunitaria en Menorca, hace un par de años.

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  2. De acuerdo con lo que comenta Marta. Sí, pero sin obsesión. Sin embargo, yo sí creo que es importante, valorar siempre un feedback de nuestras intervenciones, a corto, medio y largo plazo y ver cómo perduran en el tiempo y si no lo han hecho, valorar el por qué.

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  3. El adverbio “realmente” quizá sea excesivo aún así, creo que sí debe generarse evidencia en Salud Comunitaria por varios motivos:

    1.-A la Salud Comunitaria se le exige hoy por hoy “más” que a muchas de las prácticas que se realizan en consulta habitualmente (y que no deberían hacerse por falta de evidencia). El camino para pasar de la teoría (“la atención comunitaria debe formar parte de la práctica habitual de los profesionales de Atención Primaria”) a la verdadera integración de la atención comunitaria en la mayoría de los CAPs aún es ciertamente costoso en muchísimos centros pues la visión biomédica invade cada espacio de consulta (y de nuestras agendas diarias). Los gestores entienden mejor aquello que está avalado por la evidencia. Y, nos guste o no, en muchos casos todavía debemos convencerles de que debe existir una atención comunitaria en nuestra práctica profesional habitual.
    El problema (también) es convencerles de que, generar evidencia en intervenciones que actúan sobre la promoción de la salud o sobre crear entornos saludables no puede ser equiparable a las evidencias necesarias para, por ejemplo, determinar la efectividad de un fármaco.

    2.-La evidencia ayuda a generalizar acciones que ya hayan demostrado efectividad en otras zonas y que, aunque no sean extrapolables en todos los territorios, sí puedan serlos en algunos de características similares. En Barcelona (donde yo trabajo) la Agencia de Salut Pública trabaja constantemente en esta línea y prueba de ello ha sido, por ejemplo, la implantación de Escoles de Salut per a la Gent Gran en muchísimos barrios de la ciudad (con características similares en cuanto a condicionantes socio-demográficos). Creo que, para quienes empiezan, saber de prácticas que ya hayan demostrado evidencia puede ser una ayuda en muchos casos.

    Todo ello no quiere decir, como dice Marta, que no haya que dejar de probar intervenciones exclusivamente porque éstas estén faltas de evidencia.

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  4. El adverbio “realmente” quizá sea excesivo aún así, creo que sí debe generarse evidencia en Salud Comunitaria por varios motivos:

    1.-A la Salud Comunitaria se le exige hoy por hoy “más” que a muchas de las prácticas que se realizan en consulta habitualmente (y que no deberían hacerse por falta de evidencia). El camino para pasar de la teoría (“la atención comunitaria debe formar parte de la práctica habitual de los profesionales de Atención Primaria”) a la verdadera integración de la atención comunitaria en la mayoría de los CAPs aún es ciertamente costoso en muchísimos centros pues la visión biomédica invade cada espacio de consulta (y de nuestras agendas diarias). Los gestores entienden mejor aquello que está avalado por la evidencia. Y, nos guste o no, en muchos casos todavía debemos convencerles de que debe existir una atención comunitaria en nuestra práctica profesional habitual.
    El problema (también) es convencerles de que, generar evidencia en intervenciones que actúan sobre la promoción de la salud o sobre crear entornos saludables no puede ser equiparable a las evidencias necesarias para, por ejemplo, determinar la efectividad de un fármaco.

    2.-La evidencia ayuda a generalizar acciones que ya hayan demostrado efectividad en otras zonas y que, aunque no sean extrapolables en todos los territorios, sí puedan serlos en algunos de características similares. En Barcelona (donde yo trabajo) la Agencia de Salut Pública trabaja constantemente en esta línea y prueba de ello ha sido, por ejemplo, la implantación de Escoles de Salut per a la Gent Gran en muchísimos barrios de la ciudad (con características similares en cuanto a condicionantes socio-demográficos). Creo que, para quienes empiezan, saber de prácticas que ya hayan demostrado evidencia puede ser una ayuda en muchos casos.

    Todo ello no quiere decir, como dice Marta, que no haya que dejar de probar intervenciones exclusivamente porque éstas estén faltas de evidencia.

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  5. El adverbio “realmente” quizá sea excesivo aún así, creo que sí debe generarse evidencia en Salud Comunitaria por varios motivos:

    1.-A la Salud Comunitaria se le exige hoy por hoy “más” que a muchas de las prácticas que se realizan en consulta habitualmente (y que no deberían hacerse por falta de evidencia). El camino para pasar de la teoría (“la atención comunitaria debe formar parte de la práctica habitual de los profesionales de Atención Primaria”) a la verdadera integración de la atención comunitaria en la mayoría de los CAPs aún es ciertamente costoso en muchísimos centros pues la visión biomédica invade cada espacio de consulta (y de nuestras agendas diarias). Los gestores entienden mejor aquello que está avalado por la evidencia. Y, nos guste o no, en muchos casos todavía debemos convencerles de que debe existir una atención comunitaria en nuestra práctica profesional habitual.
    El problema (también) es convencerles de que, generar evidencia en intervenciones que actúan sobre la promoción de la salud o sobre crear entornos saludables no puede ser equiparable a las evidencias necesarias para, por ejemplo, determinar la efectividad de un fármaco.

    2.-La evidencia ayuda a generalizar acciones que ya hayan demostrado efectividad en otras zonas y que, aunque no sean extrapolables en todos los territorios, sí puedan serlos en algunos de características similares. En Barcelona (donde yo trabajo) la Agencia de Salut Pública trabaja constantemente en esta línea y prueba de ello ha sido, por ejemplo, la implantación de Escoles de Salut per a la Gent Gran en muchísimos barrios de la ciudad (con características similares en cuanto a condicionantes socio-demográficos). Creo que, para quienes empiezan, saber de prácticas que ya hayan demostrado evidencia puede ser una ayuda en muchos casos.

    Todo ello no quiere decir, como dice Marta, que no haya que dejar de probar intervenciones exclusivamente porque éstas estén faltas de evidencia.

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  6. El adverbio “realmente” quizá sea excesivo aún así, creo que sí debe generarse evidencia en Salud Comunitaria por varios motivos:

    1.-A la Salud Comunitaria se le exige hoy por hoy “más” que a muchas de las prácticas que se realizan en consulta habitualmente (y que no deberían hacerse por falta de evidencia). El camino para pasar de la teoría (“la atención comunitaria debe formar parte de la práctica habitual de los profesionales de Atención Primaria”) a la verdadera integración de la atención comunitaria en la mayoría de los CAPs aún es ciertamente costoso en muchísimos centros pues la visión biomédica invade cada espacio de consulta (y de nuestras agendas diarias). Los gestores entienden mejor aquello que está avalado por la evidencia. Y, nos guste o no, en muchos casos todavía debemos convencerles de que debe existir una atención comunitaria en nuestra práctica profesional habitual.
    El problema (también) es convencerles de que, generar evidencia en intervenciones que actúan sobre la promoción de la salud o sobre crear entornos saludables no puede ser equiparable a las evidencias necesarias para, por ejemplo, determinar la efectividad de un fármaco.

    2.-La evidencia ayuda a generalizar acciones que ya hayan demostrado efectividad en otras zonas y que, aunque no sean extrapolables en todos los territorios, sí puedan serlos en algunos de características similares. En Barcelona (donde yo trabajo) la Agencia de Salut Pública trabaja constantemente en esta línea y prueba de ello ha sido, por ejemplo, la implantación de Escoles de Salut per a la Gent Gran en muchísimos barrios de la ciudad (con características similares en cuanto a condicionantes socio-demográficos). Creo que, para quienes empiezan, saber de prácticas que ya hayan demostrado evidencia puede ser una ayuda en muchos casos.

    Todo ello no quiere decir, como dice Marta, que no haya que dejar de probar intervenciones exclusivamente porque éstas estén faltas de evidencia.

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  7. El adverbio “realmente” quizá sea excesivo aún así, creo que sí debe generarse evidencia en Salud Comunitaria por varios motivos:

    1.-A la Salud Comunitaria se le exige hoy por hoy “más” que a muchas de las prácticas que se realizan en consulta habitualmente (y que no deberían hacerse por falta de evidencia). El camino para pasar de la teoría (“la atención comunitaria debe formar parte de la práctica habitual de los profesionales de Atención Primaria”) a la verdadera integración de la atención comunitaria en la mayoría de los CAPs aún es ciertamente costoso en muchísimos centros pues la visión biomédica invade cada espacio de consulta (y de nuestras agendas diarias). Los gestores entienden mejor aquello que está avalado por la evidencia. Y, nos guste o no, en muchos casos todavía debemos convencerles de que debe existir una atención comunitaria en nuestra práctica profesional habitual.
    El problema (también) es convencerles de que, generar evidencia en intervenciones que actúan sobre la promoción de la salud o sobre crear entornos saludables no puede ser equiparable a las evidencias necesarias para, por ejemplo, determinar la efectividad de un fármaco.

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    Todo ello no quiere decir, como dice Marta, que no haya que dejar de probar intervenciones exclusivamente porque éstas estén faltas de evidencia.

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  8. El adverbio “realmente” quizá sea excesivo aún así, creo que sí debe generarse evidencia en Salud Comunitaria por varios motivos:

    1.-A la Salud Comunitaria se le exige hoy por hoy “más” que a muchas de las prácticas que se realizan en consulta habitualmente (y que no deberían hacerse por falta de evidencia). El camino para pasar de la teoría (“la atención comunitaria debe formar parte de la práctica habitual de los profesionales de Atención Primaria”) a la verdadera integración de la atención comunitaria en la mayoría de los CAPs aún es ciertamente costoso en muchísimos centros pues la visión biomédica invade cada espacio de consulta (y de nuestras agendas diarias). Los gestores entienden mejor aquello que está avalado por la evidencia. Y, nos guste o no, en muchos casos todavía debemos convencerles de que debe existir una atención comunitaria en nuestra práctica profesional habitual.
    El problema (también) es convencerles de que, generar evidencia en intervenciones que actúan sobre la promoción de la salud o sobre crear entornos saludables no puede ser equiparable a las evidencias necesarias para, por ejemplo, determinar la efectividad de un fármaco.

    2.-La evidencia ayuda a generalizar acciones que ya hayan demostrado efectividad en otras zonas y que, aunque no sean extrapolables en todos los territorios, sí puedan serlos en algunos de características similares. En Barcelona (donde yo trabajo) la Agencia de Salut Pública trabaja constantemente en esta línea y prueba de ello ha sido, por ejemplo, la implantación de Escoles de Salut per a la Gent Gran en muchísimos barrios de la ciudad (con características similares en cuanto a condicionantes socio-demográficos). Creo que, para quienes empiezan, saber de prácticas que ya hayan demostrado evidencia puede ser una ayuda en muchos casos.

    Todo ello no quiere decir, como dice Marta, que no haya que dejar de probar intervenciones exclusivamente porque éstas estén faltas de evidencia.

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  9. En principio, creo que si, aunque me doy cuenta de que esa respuesta parte de mi trabajo y la adquisición de hábitos y modos de pensar de un modelo predominantemente biomédico,
    Pero creo Salud Comunitaria incorpora elementos diversos (cultural, medioambiental, políticos, relacionales, generación de redes, etc) que tiene que ver con la sociología, por lo que la “generación” de evidencias con validez externa va ser complicada en muchos casos.
    En todo casi, si creo que es imprescindible EVALUAR las intervenciones en Salud Comunitaria, compartir resultados, y servirse de ese conocimiento. Cualquier intervención que busque resultados en salud debe tener una metodología bien diseñada, y mecanismos de evaluación que permitan valorar su eficacia.

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    1. Estoy de acuerdo contigo, Pablo. La salud comunitaria se mide en términos sociales y dependen de tantos factores que son difícilmente extrapolables.

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  10. Diccionario de la RAE
    evidencia
    Del lat. evidentia.

    1. f. Certeza clara y manifiesta de la que no se puede dudar. La evidencia de la derrota lo dejó aturdido.
    2. f. Prueba determinante en un proceso.

    ¿Vamos bien, o no tan bien?. ¿Está claro y manifiesto, cierto, lo que hacemos en nuestros territorios de trabajo? Certeza, ¿respecto a qué? ¿Qué nos guía, que nos impulsa? ¿La evidencia, la conciencia, ….?

    Saludos y buen debate.

    Antonio

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